lunes, 20 de junio de 2016

Entrevista a Juan Arnau con motivo de la presentación de la Bhagavad Gita en Casa Asia, Madrid.

El pasado 2 de Junio presentamos en Casa Asia de Madrid la traducción de Juan Arnau del clásico hindú Bhagavadgītā, que también se presentó en Barcelona el 26 de mayo.


A continuación, os ofrecemos una entrevista original con el autor de la traducción, el sanscritista y filósofo Juan Arnau.




Aunque en Aravali nos dedicamos principalmente a la literatura contemporánea, lo cierto es que merece la pena detenerse largamente en esta nueva traducción de la Gītā, que con toda seguridad se va a convertir en la edición de referencia en español a partir de ahora. 

Uno de los grandes aciertos es el formato de edición: sin excesivas notas críticas, que en muchos casos entorpecen la lectura en lugar de completarla, y con un estilo fluido que permite leer el texto sin esfuerzo y sin necesidad de erudición. Al mismo tiempo, Arnau nos proporciona una detallada introducción en la que nos plantea la posibilidad de una lectura de la Bhagavadgītā desde la filosofía
sāṃkhya, y no desde el vedānta como estamos más acostumbrados.


De esto y otras cosas estuvimos hablando con Juan Arnau


















Nuño Aguirre:
En Aravali dedicamos nuestras energías a traducir y presentar fundamentalmente autores modernos y contemporáneos, con el objetivo de salir de los estereotipos sobre la India hindú y mostrar otras facetas distintas de la vasta cultura del subcontinente. Por eso, la primera pregunta es obligada: ¿con todo lo que se podría haber publicado, cómo se te ocurrió hacer una (nueva) traducción de la Gītā? Ya hay varias ediciones disponibles, ¿no hubiera sido mejor dar foco a otras fuentes clásicas de la tradición hindú?

Juan Arnau:
Las cosas surgen siempre en su circunstancia. En este caso me pidieron un artículo sobre la Bhagavad Gītā en México y me puse a releer la obra. Leí las versiones españolas e inglesas que pude encontrar y consulté el texto sánscrito en aquellos puntos que me parecían oscuros. Yo acababa de terminar (de nuevo la circunstancia) un trabajo exhaustivo sobre la cosmovisión sāṃkhya. Y vi que ese era el trasfondo de la obra y que eso no se reflejaba en las traducciones que había consultado. De modo que se me ocurrió la peregrina idea de hacer una nueva traducción. Tarde cerca de un año y fue una delicia. El texto ejerció su magia devocional sobre el traductor y se hicieron ciertas aquellas palabras de Charles Péguy según las cuales la oración es el trabajo de los hombres libres y el trabajo es la oración de los esclavos.

NA: Queríamos que nos hablaras un poco de tu trayectoria: Tú comenzaste a estudiar sánscrito en Benarés, junto a Oscar Pujol. ¿Ya entonces tomaste contacto con la Bhagavad Gītā?

JA: Bueno, entonces leí muchos textos de la tradición hindú, sobre todo las Upaniṣad y por supuesto también la Bhagavad Gītā. Pero lo que de verdad me acercó al universo indio fue contemplar toda aquella atmósfera, todos aquellos rituales, devocionales y también filosóficos, que podían verse en Benarés. Allí conocí a algunos de los que siguen siendo mis grandes amigos, no sólo a Óscar Pujol, que estaba preparando el diccionario de sánscrito, y cuyas conversaciones despertaron mi vocación de indólogo, también a Luis Lechiguero, que era director de la leprosería de Benarés o a Álvaro Enterría, que tenía una librería en Godowlia.




 
 

 Kṛṣṇa, el auriga, y Arjuna, el guerrero, son los interlocutores del diálogo que conforma la Bhagavadgītā. Cuando el guerrero desfallece ante la perspectiva de matar a familiares y amigos del bando contrario, Kṛṣṇa toma la palabra. En la traducción de Arnau: "Oh Arjuna, ¿de dónde proviene ese abatimiento? No es digno de tu nobleza, ni te conducirá al paraíso o a la gloria. Apártalo de ti, no te abandones a la impotencia".



NA: En tu presentación utilizas un enfoque muy didáctico, que combina el tono accesible con la erudición. Allí mencionas que, frente a la percepción/recepción vedantina del texto, la Bhagavad Gītā “tiene como trasfondo la cosmovisión de la filosofía sāṃkhya, de modo que hay que conocerla para dilucidar algunos pasajes”. ¿Cómo llegaste a esta conclusión, y en qué sentido es esencial conocer el sāṃkhya para entender la Gītā?

JA: La introducción trata de combinar aspectos eruditos, lo que se ha dicho del texto a lo largo de la historia, con otros más prácticos de cómo leer e interiorizar el texto. La cuestión del sāṃkhya me parece decisiva porque yo en cierto sentido soy un filósofo sāṃkhya, es decir, vivo en ese mito, o en esa narración de lo que el universo es.

NA: ¿Y qué es el universo según el sāṃkhya?

Una tensión esencial entre la contemplación y la creatividad, no exenta de amor y seducciones.


NA: Mencionas en tu introducción una intuición contemplativa esencial, la de “los dos yoes que habitan en el hombre” y que “corresponden a dos naturalezas”. Además, trazas un paralelo con la tradición occidental a través de las figuras de Daudet, W. James o Borges, lo cual es de agradecer. ¿Cuál es tu intención al mencionar estos autores al tiempo que explicas nociones como prakṛti y puruṣa?

JA: Creo que todos estos autores confirman la gran intuición de la Gītā, que también fue de Novalis. Según ésta, el hombre vive al mismo tiempo dentro y fuera de la naturaleza. Esa es la magia del puruṣa, parece que está dentro, pero está fuera. Y esa es también la magia de la prakṛti, cuyo hechizo hechiza todavía a la ciencia contemporánea: parece que está ella sola, cuando en realidad baila para otro.

NA: En ocasiones me parece advertir en la Bhagavad Gītā una respuesta al movimiento Śramaṇa, con su énfasis en la renuncia al mundo, la gnosis del bosque y una ética no-violenta radical. Señalas en tu introducción ciertos ‘ecos budistas’, pero también parece darle una réplica contundente.

JA: La Gita es fundamentalmente un manual de instrucciones para la vida y una defensa de la actividad y no del retiro. El texto parece decir: hay que estar en el mundo, hay que luchar, pero con una actitud muy especial, con la mente puesta en aquello que está fuera de la naturaleza. Eso que está fuera puede ser lo divino, y en este caso tenemos la actitud devocional de los bhāgavata, o puede ser la conciencia primordial de la que habla el sāṃkhya, que está fuera del mundo aunque parece estar en él.

  En el capítulo 11 tiene lugar una de las teofanías más impresionantes de la historia del mundo. Después de haber recibido instrucción acerca del jñanayoga, del karmayoga y del bhaktiyoga, Arjuna le pide al dios que le revele su forma divina. Kṛṣṇa accede, con estas palabras: "contempla ahora mi cuerpo, Arjuna, en él verás el universo entero, lo animado y lo inanimado, en él encontrarás reunido todo lo que desees ver".



NA: Por último, mencionas que “la Gītā es, fundamentalmente, expresión de la fe de los bhāgavata. No es un tratado filosófico, sino un canto devocional”. ¿No te parece que, en la recepción occidental del texto esto se ha obviado en muchas ocasiones, poniendo mucho más énfasis en la doctrina del karmayoga y presentándola como la culminación del hinduismo, cuando tal vez esto no es así, o no del todo así?

JA: La magia de la Gītā, como la de los grandes clásicos de la literatura universal, es que tiene diferentes niveles de lectura y en cierto sentido el lector acaba por encontrar lo que inconsciente o conscientemente está buscando en ella. Cada época se ha reflejado en el texto a su manera y la tradición de comentarios ha tratado siempre de, de arrimar el ascua a su sardina, pero la obra ha sobrevivido a todos los intentos de limitar el texto.





jueves, 19 de mayo de 2016

Reseña: El homenaje a la Constitución de la India en la Universidad Complutense






El pasado día 12 de abril se celebró en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense un acto académico en homenaje a la Constitución de la India, con ocasión del 125 aniversario del nacimiento de su principal redactor y promotor, el dr. Bhimrao Ramji Ambedkar.




Este político y también jurista es una de las figuras claves en la lucha por la independencia de la India y por los derechos civiles de las clases/castas más desfavorecidas, especialmente los dalit. Fue uno de los primeros miembros de este grupo en tener una educación universitaria, obteniendo su doctorado en Columbia en 1917.


Su contribución al diseño de la Constitución de la India fue capital: fue él quien diseñó el marco integral y dinámico que es la Constitución actual, que ha permitido gobernar durante más de 70 la democracia más populosa del mundo. Uno de sus principales logros ha sido saber articular la diversidad social, cultural y religiosa de la India de manera fluida.

https://3.bp.blogspot.com/-WEZ6XC7Z0Vo/Vw-wlmR7x_I/AAAAAAAAF1s/eau8Cnfu-_EhFuOdx6QyS8Kf-GQZaVDHgCLcB/s1600/2016%2B058.JPG
















El acto estuvo presidido por el Decano Honorífico de la Facultad, D. José Itumendi Morales, e intervinieron el Sr. Embajador de la India en España, Sr. Vikram Misri, así como los juristas Rafael Iruzubieta Fernández, Santiago Sánchez González e Ignacio Torres Muro. Todos los ponentes pusieron de relieve la importancia la la Constitución de la India en el sostenimiento de la democracia, así como el orgullo que despierta entre los ciudadanos indios.


https://1.bp.blogspot.com/-C_3bXVodxvc/Vw-wpVa2DHI/AAAAAAAAF1w/AW3Jj8grdSIGoPO4T6PIQlM8JYFdFfpggCLcB/s1600/2016%2B061.JPG















Queremos agradecer al Instituto de Indología haber organizado este acto y su colaboración en la redacción de esta y otras entradas.




miércoles, 30 de marzo de 2016

Prosas no tan profanas: Arun Kolatkar


En esta nueva entrada, después de un pequeño descanso, Subhro Bandopadhyay nos habla de la poesía contemporánea en lengua marathi, y de muchas cosas más. Continúa su serie 'Prosas no tan profanas'.


¿Qué significa un viaje? ¿La experiencia, adónde nos lleva?  Fuera de las preguntas retóricas como éstas, sabemos que la metáfora del viaje ya está muy gastada. Pero a pesar de eso sigue siendo bastante llamativa. En los viajes a veces a llegamos a unas paradas importantes, y Jejuri es una de las más importantes de la vida y la poética del poeta Arun Kolatkar (1932-2004), uno de los maestros de la literatura india que escribía en marathi y en inglés.

¿Qué hay en Jejuri? Si se busca por internet se encontrará que es un municipio dentro de la provincia de Pune en el estado de Maharshtra. Es famoso por el  templo de Khandoba (un avatar de Shiva). Pero aquí en el viaje de Arun Kolatkar Jejuri es una parada fundamental que no sólo es el templo ni es el lugar, sino es la amalgama de belleza absoluta con todo lo indio.

El poemario, escrito en inglés, abre como se abre cualquier viaje, el primer poema se titula 'El autobús' y ese autobús no lleva hasta el lugar. Los poemas de este libro se conectan como las escenas de una película, al quitar un poema de descompone el poemario. Como cualquier pieza clásica a veces vuelve una nota esquelética, al que vuelve el poemario, y después sigue avanzando por la geografía mitológica y la mitología histórica, abriendo senderos nuevos para lector con un lenguaje casi desnudo. Por ejemplo:

El umbral

No es ningún umbral.
Es una columna a su lado.

Sí.
Es lo que hay. 






Como decía, hay una base a la que vuelve el poemario y esa base se llama 'Chaitanya'. Es un sustantivo del sánscrito que significa conciencia, y se puede utilizar como nombre de las personas también, aquí se ha jugado entre los usos del significado utilizando minúscula en todos los casos.

Chaitanya

sal de ahí
dijo chaitanya a una piedra
en una lengua de piedra

borra la pintura roja de tu cara
no creo que el rojo te quede bien
quiero decir qué más te da
ser una piedra sencilla
te traeré flores igual
ya sé que te gustan las caléndulas
no me digas que no
a mí también me gustan



El libro termina con un poema extenso (dividido en 6 partes) que se titula 'La estación del tren' y que termina en una escena magnífica de un atardecer.





domingo, 18 de octubre de 2015

Charyapada: Prosas no tan profanas 2.


Seguimos con la serie particular de nuestro co-director, Subhro Bandopadhyay, en la que nos explica, en palabras poéticas, su visión acerca de las lenguas modernas de la India.



En esta ocasión nos acerca a los orígenes de la lengua bengalí, explorando los meandros en los que se bifurca el río del sánscrito en su camino hacia las lenguas 'vernáculas'. Los 'prácritos', las lenguas prácritas, son como el fecundo Delta del Ganges en el golfo de Bengala. En uno de sus arrollos, hacia el siglo X, aparecen los Charyapada, poemas escritos por monjes budistas en la lengua que constituye el antecedente del bengalí, el asamés y el oriya.




Nos cuenta Subhro:



Intento pensar lo que podría haber sido, lo que se ve y diferencia entre los dos, lo visto y lo imaginado. Me pregunto ¿qué es mentira? me llega una respuesta, es la verdad imaginada. ¿la poesía? es quizás la línea de imaginación que pasa por lo árido y distingue entre lo posible y la posibilidad.



¿Cómo se define lo imaginado? ¿Cómo se distingue una verdad ignota ante una verdad ya establecida? Estas son las preguntas que tal vez tenía Haraprasad Shastri, un experto de los textos antiguos de la India cuando vio por primera vez los primerísimos textos escritos en bengalí, en asamés y en oriya en el año 1907 en la Biblioteca Real de Nepal.  No sabía realmente lo que eran, no sabía ni siquiera de qué se trataba o en qué lengua fueron escritos esos textos. Luego, después de casi una década de investigación, Shastri publicó un conjunto de dos manuscritos encontrados en Nepal bajo el título Cantos y salmos budistas escritos en el bengalí de hace mil años, con un prólogo que luego nos serviría de un enciclopedia sobre la literatura en el este de India.



En el prólogo, Shastri empezó a hablar de una mentira que fue verdad durante muchos siglos. Una mentira que decía que el bengalí es una lengua de expresión oral, que para escribir está el inglés o que el bengalí no tiene historia –es apenas una imitación del sánscrito o una traducción del inglés–. Un libro de historia de la literatura bengalí, en aquel entonces, hablaba un poco de la literatura de los vaishnavas y nada más. El descubrimiento de Shastri situó al bengalí entre las otras lenguas modernas de la familia indo-europea. 





¿Qué es este libro? El manuscrito encontrado se titulaba charyacharyavinishchaya o charyapada; entre los hablantes de bengalí es conocido como charyapada.  En términos contemporáneos lo podríamos describir como una antología de poesía que comprende varios poemas escritos por varios poetas entre el siglo X y el siglo XII. La lengua es básicamente bengalí antiguo con algunos rasgos que la conecta con el asamés (hablado en el estado Assam en el este de India)  y oriya (hablado en Odisha, en la costa oriental de la península india).  



¿Qué hay en este libro? Como dice su nombre, son cantos y salmos budistas, escritos por monjes budistas. Pero lo interesante de este libro es la profundidad poética. No contiene ningún consejo, ni religioso ni filosófico, sino que habla de la experiencia del camino del monje-poeta hacia lo filosófico, las dudas existenciales, filosóficas; y sobre todo una descripción poética de su época. Pero todo fue escrito en una lengua obscura que se llama sondhabhasha que literalmente significa la lengua de la tarde o sea una lengua oscura y también significa una lengua simbólica, una lengua que tiene el misterio del atardecer. 



El primer poema, escrito por Luipada, dice:





El cuerpo es un árbol que tiene cinco ramas
en la mente inquieta entra el tiempo
hay que ser rígido para comprender la gran felicidad

Lui dice que hables con el gurú
qué hacer con las maneras de vivir
en ellas está la muerte entre el movimiento de la felicidad a la tristeza…






Son versos escritos por monjes y para monjes pero lo más importante es el idioma. Gautam Buddha siempre quería que se escribieran sus dichos en prácrito, la lengua hablada en las calles, no en el sánscrito que era la lengua de la élite. Luego, durante un viaje de 800 años, el prácrito se evolucionó en las lenguas modernas de la India. Los monjes,a pesar de querer escribir algo simbólico, respetaron la norma básica del budismo: dar acceso lo escrito a la gente, a los futuros monjes que venían de las diferentes castas del hinduismo  (desde el principio  sánscrito era la lengua de las castas más altas). Estos versos nos abren ante la posibilidad infinita de las lenguas modernas del norte del subcontinente.



martes, 29 de septiembre de 2015

Los poemas de Lal Ded, traducidos por Ranjit Hoskote


http://www.thehindu.com/multimedia/dynamic/00746/lr_lalla_jpg_746088e.jpg

Ranjit Hoskote escribe en inglés, vive en Bombay y es un importante crítico de arte y comisario artístico. Pero la primera mención que tuve de él fue cuando obtuvo el Muse India Translation Award, en el año 2012, por su traducción de los poemas de la mística cachemiri del siglo XIV conocida con el nombre de Lalleshwari o Lal Dev. Para ello, Hoskote aprendió la lengua cachemiri, que es la de sus ancestros que emigraron de Cachemira durante la época medieval. Un esfuerzo mayúsculo que ha durado veinte años, y que ha resultado en una brillante traducción, llena de relámpagos, de mística y de brillantez conceptual.


Como señala Sharanya Manivannan en una entrevista de 2011, aunque hubo un personaje histórico con ese nombre, una poeta y mística, los poemas que se le atribuyen fueron compuestos por varias personas durante los siglos posteriores.  Sin embargo, y aun reconociendo este hecho, a Ranjit Hoskote le gusta revindicar la existencia real de una figura de una mujer de enorme talento, versada en las más sutiles indagaciones de la tradición vedanta, shivaísta y yogacara. Algo difícil de concebir para el historiador moderno, presa de sus estereotipos y sus prejuicios. "¿Por qué es tan difícil creer -especialmente cuando ella lo dice de forma muy elocuente- que existió una mujer en el siglo XIV que superó las rigurosas iniciaciones de las tradiciones del Shivaísmo de Cachemira, del Yoga y del Tantra?"


Uno de los rasgos que más atraen de la poesía de Lal Dev es sin duda su radical heterogeneidad en términos de adscripción religiosa o filosófica. Su 'confluencialidad' -el palabro es de Hoskote- rompe las líneas del sectarismo y de la academia, para explorar identidades musulmanas, budistas, hindúes... Una identidad y una(s) cultura(s) híbridas, llevadas al extremo en la poesía de Lal Dev.

Las versiones que os ofrecemos a continuación son traducciones de la versión inglesa editada por Penguin en 2012. La numeración que aparece corresponde a esa edición.



48

No creí en ella ni un momento
pero bebí de un trago el vino de mi propia voz.
Y entonces luché con la oscuridad en mi interior,
la derribé, le clavé mis garras, la hice trizas.


94

Lo más sabio es hacerse el tonto. Con ojos de lince, hacerse el ciego.
De oídos agudos, ser sordo.
Pulido, quedate apagado entre los apagados.
Sobrevive.


95

Mi Maestro me dio una sola regla:
Olvida lo externo, ve al interior de las cosas.
Yo, Lalla, me tomé esa enseñanza muy en serio.
Desde aquel día, he bailado desnuda.








domingo, 16 de agosto de 2015

Entrevista a K. Satchidanandan, y algunos poemas



Muchos de los que asististeis a ExPoesía en Soria os quedasteis prendados de la voz y la palabra de K. Satchidanandan, el poeta en lengua malayalam. Para que conozcáis mejor su obra, hemos preparado esta entrevista en la que nos habla de su concepción del lenguaje, su concepción de la cultura, de las fronteras, y en la que despliega todo su ingenio y erudición. Los acompañan algunas versiones de su poemas en traducción de la versión inglesa del propio autor. Dentro de poco empezaremos a colgar poemas suyos traducidos directamente de la lengua materna por nuestro nuevo fichaje, Manjula Balakrishnan.



 
ARAVALI: El objetivo de nuestra colección, Aravali, es dar espacio y voz a las lenguas mal llamadas vernáculas del subcontienente indio, que en ocasiones se encuentran en conflicto con la preponderancia del inglés. Y usted es el mayor poeta vivo en lengua malayalam pero al mismo tiempo tiene una profunda relación con la poesía en inglés, que enseñó durante más de 25 años. ¿Cómo surgió todo esto, y cómo se fue desarrollando?

K. SATCHIDANANDAN: No estoy seguro de ser el mayor poeta vivo en malayalam. Es un fardo demasiado pesado para mi, pues hay autores ya maduros a los que quiero y respeto mucho.
Es cierto que escribo poesía exclusivamente en malayalam, mi lengua materna, pero me parece algo completamente natural. Creo que prácticamente todos los poetas escriben en su lengua materna, excepto cuando hay razones o circunstancias especiales que los persuadan a elegir otra. Kerala tiene una tasa de alfabetización del 100%, y una vibrante cultura escrita . Mi postgrado y doctorado fueron en inglés: fue una elección para saber más sobre la literatura universal. Creo que el inglés actúa como una ventana al mundo, si bien no encuentro la literatura inglesa particularmente interesante, con la excepción de algunos escritores como Shakespeare. Yo enseñé literatura inglesa durante 25 años, y he leído la gran mayoría de los poetas del mundo en su traducción inglesa. También he traducido unas 1600 páginas de poesía en malayalam usando como base la versión inglesa, aunque siempre con la ayuda de académicos de esas lenguas. Unas veces me junté con los poetas e hice las traducciones con ellos, como en el caso de mi colección de poesía sueca.
El caso es que no tengo problema alguno con el inglés: hoy en día, es una lengua india más. Siempre hemos convivido con muchas lenguas y que haya una más no va a cambiar mucho, si bien continuaremos resistiendo la hegemonía del inglés con todas nuestras fuerzas.
Yo tengo muchos amigos indios que escriben poesía en inglés, mayormente porque tienen más fluidez en esa lengua. Por varias razones: el haber sido educados en un medio anglófono, o haber sido separados de sus lenguas regionales -pues la mayoría son poetas metropolitanos que viven en Bombay, Delhi o Calcuta, o fuera de India.
Escribir en malayalam es mi elección personal, pues las raíces de mi poesía están en la infancia que viví en mi pueblo y todos mis recuerdos están por tanto en malayalam. Empecé a traducir mis propios poemas al inglés cuando me lo pidieron amigos que no lo hablan, y editores de revistas en inglés. Y al hacerlo, algunos editores incluyeron esos poemas en antologías de poesía india en inglés, pues consideraron que mis poemas caían dentro de su ámbito de acción. ¡Y quizás tengan parte de razón!




Cactus

Mi lenguaje es de espinas.
Anuncio mi presencia
con un toque ensangrentado.

Hace tiempo, estas espinas fueron flores.
Detesto a los amantes que traicionan.
Los poetas han abandonado desiertos
para regresar a los jardines.
Sólo quedan aquí camellos y mercaderes,
que hacen polvo mis flores a patadas.

Una espina por cada escasa gota de agua.
No atraigo a las mariposas,
ningún pájaro me canta.
No me doblego ante la sequía.

Yo creo otra belleza,
más allá del claro de luna,
a este lado de los sueños,
un lenguaje afilado,
lacerante, paralelo.





A: La lengua malayalam, comparada con otras lenguas de India, es hablada por un número 'pequeño' de personas (unos 38 - 40 millones; claro, si lo comparamos con Europa...). ¿Qué espacio ocupa en términos de su relevancia cultural?

KS: Debido a su tasa de alfabetización del 100%, en Kerala hay multitud de bibliotecas y un hábito de lectura muy asentado. Esto hace que el panorama literario en malayalam sea muy vibrante y variado, lo que le ha llevado a ocupar una posición envidiable entre las lenguas de la India. Además, ha habido una importante labor de traducción de obras en lengua malayalam (ficción más que poesía, es cierto) al inglés y a otras lenguas de la India como el hindi. Se puede decir, por tanto, que los lectores indios en general reconocen este estatus.




A: En tu labor de poeta y traductor has defendido siempre una forma de poesía que integra en la lengua malayalam autores procedentes de otras lenguas y culturas. Me pregunto: ¿cómo puede la poesía en malayalam, y la tuya en particular, tener relevancia para un público global? ¿Es posible en tu opinión ir más allá de las fronteras culturales, las distancias geográficas y las limitaciones lingüísticas? ¿Y si es así, cómo?

KS: La verdad es que yo no pienso en un público global cuando escribo; habitualmente, no pienso en el público para nada. Escribo porque debo, guiado por una obsesión interior. Es natural que aquello que uno lee, y las culturas con las que se familiariza, tengan impacto en lo que uno escribe. La historia de Kerala, seguramente, tenga también algo que ver. Tenemos, o hemos tenido, casi todas las religiones del mundo aquí. Tuvimos budistas, jainistas y judíos, y aún conservamos importantes grupos de cristianos y musulmanes -junto a la mayoría hindú. Es decir, que tenemos cierta idea de esas culturas y sus textos fundamentales; por ejemplo, las referencias a la Biblia son comprensibles para cualquier lector de Kerala. Kerala tuvo también relaciones comerciales con Grecia, Roma, los árabes y otros pueblos de Oriente y Occidente. Una parte de Kerala fue gobernada por los franceses; los portugueses construyeron un fuerte muy cerca de mi pueblo natal; el primer diccionario y gramática completos del malayalam fue escrito por un misionario alemán; el primer manual histórico, por un recaudador de impuestos británico; y los británicos y escoceses jugaron un papel decisivo en la educación en Kerala. También se traduce y se lee mucha literatura mundial, hasta el punto de que cuando a un escritor se le preguntó quién era el autor en malayalam más popular, ¡respondió que Gabriel García Márquez!
Con esta sangre corriendo por mis venas, no puedo evitar ser global de manera instintiva. Y mis lecturas de otras literaturas han confirmado mi creencia de que la poesía es un lenguaje común, que puede cruzar fronteras con facilidad cuando toca el núcleo íntimo de la experiencia humana, incluso si está basada en experiencias fuertemente locales. En toda mi obra sólo hay un 30% aproximadamente que es intraducible, pues son articulaciones de ritmos y asociaciones lingüísticas tan fuertemente regionales que no se pueden transportar a otras lenguas. Esto incluye mi poema sobre mi propia lengua, 'Malayalam', y una serie de poemas dedicados al paisaje de Kerala y a sus poetas.



Frío, calor


En el frío de Delhi,
pienso en mi madre.
La primera calidez
en envolverme.

No pude llevar a mamá a Kasi,
ni siquiera a su arrullo.
Este remordimiento tiene un asiento reservado
en cada tren que viaja
entre Delhi y Benarés.

De pie, a la orilla del Ganges,
con mi compañera
pensé 'podría haber traido
las cenizas de mamá'.

No es que hubiera escasez de cenizas
ni de cadáveres allí
pero mamá había vivido
y muerto en la lengua malayalam.
'Ram nam sach hai'
le habría alienado.


Pero el Señor la comprendía
en su tranquilidad.
¿Acaso no se escondía ella
entre su pelo desordenado?
Aquí, fluye frente a mí
me deja lavarme en ella los pies
quizás no expíe mis pecados
pero es fresca como el afecto, manchado.

Al llegar a casa en Delhi,
abro el grifo:
aquí está el Ganges, purificado.
¿Cómo consiguió mamá
pasar por la tubería?

"Oh, tomé una poción mágica: la Muerte.
Ahora puedo tomar cualquier forma,
ir a cualquier parte".

La alcé entre mis manos.
Y me calmó,
en el calor de Delhi.



A: Se que has leído y traducido a muchos poetas en español: Pablo Neruda, Federico García Lorca, César Vallejo... ¿Cuál es tu relación personal con el mundo hispano y sus poetas?

KS: Para mi, España es como la patria de la poesía. He leído a muchos autores españoles en traducciones, y autores sudamericanos que escriben en español. Tengo una antología de poesía latinoamericana en malayalam que incluye poemas de Octavio Paz y César Vallejo, y una colección de poemas de Neruda. He traducido muchas baladas de García Lorca y su 'Llanto por Ignacio Sánchez Mejías', junto a poemas de Vicente Aleixandre, Rafael Alberti, Luis Cernuda y otros. ¡Pero por desgracia es la primera vez que visito España, mientras que ya he estado en casi todos los demás países de Europa!

A: Has publicado más de 25 libros de poesía, de modo que es muy difícil caracterizar tu escritura. Sin embargo, me da la impresión de que hay un aspecto de denuncia, de dar voz a los que no la tienen, que permanece. ¿Cómo llevas esto a cabo en tu escritura poética, y en tu obra en prosa?

KS: Uno no puede evitar expresar las contradicciones de la India en su propia escritura: un país rico espiritualmente y pobre materialmente, lleno de discriminaciones por razón de casta, creencia y género; en ocasiones, un país con regímenes autoritarios. Siempre he creído que una de las funciones de la poesía ha de ser hacer visible lo invisible, audible no inaudible, dar una voz a los que no la tienen y expresar lo no-expresado, incluso lo inexpresable. Que un escritor se declare o no 'comprometido' no es importante: si es alguien auténtico, el dolor y la indignación de su pueblo traspasarán a su escritura, más allá del elemento de juego que es consustancial al uso creativo del lenguaje. Después de todo, los escritores nos hablan de la condición humana -que hoy en día, por cierto, incluye también a la naturaleza-, y no pueden evitar escribir sobre los marginados. Yo introduzco estas preocupaciones en mi poesía de manera bastante sutil, y de forma más explícita en mi obra en prosa.


Gandhi y la poesía


Un día, un esbelto poema
llegó al ashram de Gandhi
para vislumbrar al hombre.
Mientras hacia girar el hilo
hacia Ram, Gandhi no percibió
el poema que lo esperaba
en la puerta
avergonzado por no ser bhajan.

El poema se aclaró la garganta,  
y Gandhi lo miró de reojo,
por esas gafas
que habían visto el Infierno.
'¿Has hilado alguna vez?', preguntó
'¿empujado el carro de un cartonero
soportado el olor de una cocina
a primera hora de la mañana
has pasado hambre alguna vez?'

El poema contestó: 'nací
en el bosque, de la boca de un cazador.
Un pescador me llevó a su aldea.
Es cierto, no trabajo, sólo canto.
Primero canté en las cortes de los reyes:
era entonces rollizo y hermoso.
Pero estoy en la calle ahora,
hambriento'.

'Eso está mejor', dijo Gandhi
con una sonrisa traviesa, 'pero tienes que abandonar
ese hábito de hablar en sánscrito a veces.
Vete al campo, escucha
el hablar de los campesinos'.

El poema se transformó en semilla
y se quedó esperando en los campos
a que viniera el arado
y revolviera el suelo virgen
húmedo con el rocío nuevo.




A: En 'Los locos', hablas de algunos 'locos' que no están locos como nosotros, y que pueden 'alcanzar  el big bang, al comienzo de todo' y 'escuchar a las hormigas cantar a coro'. ¿Quiénes son estos locos y locas, y cómo podrían enseñarnos lo que saben y ven?

KS: En mi casa, ha habido muchas personas caracterizadas como 'locos'; gente con brotes de locura, incluyendo mi abuela, que amaba profundamente a sus hijos y nietos. De camino a mi escuela, solía sentarse un 'loco', un antiguo profesor de malayalam, que recitaba poesía y explicaba las estrofas. Aprendí mucho de él y solía llegar tarde a mis clases, pues me quedaba como engatusado por sus charlas en la acera.
Las normas de la cordura no son fijas, cambian según cambia la sociedad y sus ideas respecto a cuál comportamiento es cuerdo y cuál es loco. Sabemos esto desde Foucault, al menos. Y parece claro que una persona del siglo X, o incluso del siglo XIX, consideraría el comportamiento de una persona del siglo XXI como completamente 'loco'. De modo que los que llama 'loco' podrían perfectamente ser personas con un nivel de conciencia superior al normal, con visiones y una comprensión que no son accesibles a la media. Conviene recordar que no son los 'locos' quienes han convertido al mundo actual en un lugar invivible, pero los 'sabios', los 'tecnócratas', los 'especialistas en desarrollo y en gestión', los 'políticos'. Han creado desigualad, desastres ecológicos, discriminación racial, nacionalismos ciegos y orgullosos con su subproducto más importante: la guerra.
Muchos de mis poemas hablan de la gente habitualmente catalogada como 'anormal': el loco, el tartamudo, el transexual, el homosexual. Tenemos que aprender a respetarlos. ¿No habló acaso Antonio Gramsci del "pesimismo del intelecto y el optimismo de la voluntad"? Pues es precisamente lo que los autores actuales necesitan: una comprensión realista de lo inhumano que se ha vuelto el mundo, y la esperanza de que aún puede cambiarse.











miércoles, 15 de julio de 2015

La poesía de Koyamparambath Satchidanandan


Os presentamos a K. Satchidanandan, el poeta más importante de la lengua Malayalam, la lengua oficial del estado de Kerala, al sudoeste de la India.

A sus 69 años es una de las voces poéticas más valoradas de la India actual. Su obra abarca 27 libros de poemas, algunas obras de teatro y una larga lista de ensayos, carnets de viajes y conversaciones, con la literatura siempre como eje central.

El próximo 4 de agosto, en la librería Enclave de Madrid (calle Relatores 16), recitará sus poemas junto a Ranjit Hoskote (ver esta entrada, y este poema), Subhro Bandopadhyay (ver este poema y este) y Suresh Dhingra.




Koyamparambath Satchidanandan ocupa un lugar muy distinguido en el panorama poético de la India: ha recibido múltiples reconocimientos nacionales e internacionales, y también fue  editor de literatura india en la revista de la academia nacional de literatura (Sahitya Akademy). Nos llama también la atención su faceta de traductor, pues ha traducido a su lengua materna a varios de los grandes poetas de la historia moderna: Federico García Lorca, Alexander Block, Andrei Voznesensky, Pablo Neruda, César Vallejo, Bertolt Brecht, Paul Celan, Eugenio Montale, Giuseppe Ungaretti, Mahmoud Darwish y Yehuda Amijai.





Como se puede ver en este elenco, su enorme cultura abarca también la que podríamos considerar como la poesía clásica del siglo XX en español. De hecho, ha participado en eventos tan importantes como el festival de poesía de Medellín, en 2013.



Satchidanandan nació en un pequeño pueblo en la zona central de Kerala, el estado más al sudeste del subcontinente. Si bien trabajó mucho tiempo en y sobre la poesía en lengua inglesa, su gran labor poética se desarrolla en su lengua materna, el malayalam.
Esta lengua, de la familia de las lenguas dravídicas, es hablada por unos 40 millones de personas en la actualidad, y se escribe en un alfabeto derivado de la versión sureña del Brahmi. La labor poética de Satchidanandan contribuyó de forma determinante a dotar al malayalam de un estatus cultural elevado.



La poesía de Satchidanandan se mueve entre la ironía y lo visceral, con una intensa sensibilidad ética y política. Su tono indignado contrasta con su intensa sensibilidad literaria, que se expresa también en sus páginas de crítica literaria, inspirada en los enfoques más rompedores del panorama actual. Su manera de entender la literatura no entiende de fronteras, y de este modo abre las puertas de la poesía en malayalam a figuras poéticas de todo el mundo. Su mundo simbólico es de enorme riqueza, como se corresponde con el movimiento 'post-modernista' que encabezó en Kerala desde finales de los años 60.

En su obra y en sus apariciones públicas, K. Satchidanandan siempre ha dado voz a las minorías marginalizadas de su país, tanto por razón de casta como de género o clase. En sus palabras
"La poesía, tal y como yo la concibo, no es un mero juego combinatorio; emerge del océano de lo indecible, intenta decir lo que no puede decir, nombrar lo innombrable y dar voz a los que no tienen voz".


Bueno, y ya os dejamos uno de sus mejores poemas. En la próxima entrada publicaremos una interesante conversación digital con el autor, y una selección de más poemas.


                     Los locos

Los locos no tienen  casta 
ni religión. Trascienden
los géneros, viven fuera 
de las ideologías. Nosotros no nos merecemos
su inocencia. 

Su lenguaje no es el de los sueños, 
sino el de otra realidad. Su amor
es un claro de luna. Se desborda
en los días de luna llena.

Cuando miran a lo alto
ven dioses que nosotros desconocemos. Cuando
creemos que se encogen de hombros, 
están moviendo las alas. Piensan
que hasta las moscas tienen alma 
y que el dios verde de los saltamontes
salta sobre finas patas.

En ocasiones ven sangrar a los árboles, oyen
leones rugiendo por las calles. En ocasiones observan
brillar el Cielo en los ojos de un gatito, igual
que nosotros. Pero sólo ellos pueden 
escuchar a las hormigas cantar a coro.

Cuando dan palmas en el aire
están domando un ciclón sobre
el Mediterráneo. Con 
su sólida pisada, detienen
la erupción de un volcán.

Miden el tiempo de otra 
manera. Nuestro siglo es
su segundo. Veinte segundos, 
y alcanzan a Cristo; seis más, 
y están con Buddha. 

En un sólo día, alcanzan
el big bang, al comienzo de todo.

Avanzan con los pies inquietos, pues 
su tierra hierve inmóvil.

Los locos
no están locos como nosotros.



No os olvidéis: el día 4 de agosto, en la librería Enclave, calle Relatores 16, podréis disfrutar de la poesía de Satchidanandan de viva voz, junto con Ranjit Hoskote (ver esta entrada, y este poema), Subhro Bandopadhyay (ver este poema y este) y Suresh Dhingra.